¿Somos unos duros en Competencias Blandas? Parte 5 de 6: Riesgo y Consolidación.
Por: HDGROUP
Creado en: 2016-03-15 14:29:58 UTC
Resumen

Llega un momento en el que reconocemos que limitarnos a “hacer la tarea” en la empresa que dirigimos o en la que trabajamos, no es suficiente. Es ese momento en el que pensamos seriamente acerca del sentido de nuestra vida, en cuál es nuestro propósito, todo lo cual nos lleva a delinear un proyecto para crecer, siendo conscientes de los riesgos y posibilidades involucrados en esa nueva ambición: Expandir nuestros límites.


Cuando nos preguntamos acerca de las metas deseables a alcanzar en la vida, acuden las imágenes e historias con las que hemos crecido en nuestro contexto cultural. Se nos habla de obtener “casa, carro y beca”, una familia “normal” y variados símbolos de estatus, como títulos académicos, un sueldo con muchos ceros a la derecha, ropa de diseñador, cumplir con estándares de belleza, etc. Todo ello tiene en común, que lleva la atención hacia factores externos, hacia el “tener” para extraer de ello un disfrute personal. También escuchamos otras propuestas que están del lado del “ser”, y tienen que ver con nuestra realización como personas, con nuestra vocación, con nuestra dimensión filosófica-espiritual y sentido del servicio, del dar y brindar lo que somos y tenemos a los demás.

Organizar nuestra pirámide de necesidades es una decisión personal; podemos orientarnos hacia el tener, hacia el ser, o lograr una posición balanceada entre las aspiraciones de servicio y entrega y, la búsqueda de una mejor calidad de vida. Cualquiera que sea el camino que tomemos, nos llevará a descubrir una lógica evolutiva, una lógica de crecimiento y la necesidad de construir un proyecto acerca de cómo realizaremos ese avance.

Esta labor requiere del ejercicio de las competencias que en nuestro Modelo de Trascendencia Laboral MTL hemos reunido bajo el nombre de “Riesgo y Consolidación”, y son todas aquellas relacionadas con la planeación y ejecución estratégica encaminada al desarrollo del proyecto existencial y organizacional.

A continuación presentamos las habilidades que hemos encontrado en la revisión de la bibliografía, relacionadas con este nivel de competencias, para profundizar posteriormente en la comprensión de sus elementos comunes:

  • Liderazgo: Asumimos conscientemente el reto y el riesgo de Inspirar a otros para que trabajen de manera dedicada y comprometida por las ideas que nos mueven. Nuestra actitud es permanentemente proactiva. Al estudiar el contexto, decidimos ampliar estratégicamente el alcance de nuestras acciones, compartiendo nuestro objetivo. Cuando aún no somos oficialmente los líderes de un equipo, sabemos mostrar la intención de serlo, nuestro deseo de mover a las personas, mantener alta su motivación y de ser modelos a seguir.

  • Dirección: Creamos y dirigimos equipos de alto desempeño, compuestos por personas de diferentes procedencias, con diferentes habilidades, personalidades, motivaciones y estilos de trabajo. Brindamos una plataforma para que las personas que hacen parte del equipo trabajen por su crecimiento y asuman riesgos de manera inteligente, brindándoles herramientas para evaluar el contexto y tener claros sus objetivos personales y organizacionales.

  • Negociación: Somos capaces de comprender las motivaciones de la otra parte, apalancamos y logramos soluciones tipo “gana-gana”, generando valor y vínculos que se mantienen en el tiempo. Estudiamos con cautela los riesgos que es posible asumir en cada situación y damos saltos estratégicos en el momento en que el contexto brinda un margen que represente posibilidades de crecimiento para ambas partes.

  • Responsabilidad: Sentimos y asumimos el compromiso de realizar las tareas o acciones que un proceso requiere, indiferentemente de si son asignadas por un superior, por pares o por nosotros mismos, ya que lo que motiva nuestro actuar es la comprensión de la importancia que nuestro aporte tiene en función de la estructura organizacional. Cuidamos los bienes y recursos que se nos confían (hacemos Lean Management). No nos comprometemos con actividades o productos que sabemos que no podremos realizar o entregar en el plazo solicitado, porque planeamos nuestras acciones y hacemos una juiciosa toma de decisiones.

  • Manejo de reuniones: Lideramos las reuniones logrando convertirlas en espacios altamente productivos. Reunimos al equipo cuando es pertinente, con objetivos de trabajo claros, haciendo un manejo óptimo del tiempo, respondiendo a una estrategia planeada de antemano y que obedece a las condiciones del contexto. Dejamos un margen suficiente de flexibilidad para transformar lo planeado en respuesta a las demandas del entorno, sin perder de vista las metas a alcanzar.

  • Orden y Calidad: Realizamos nuestras labores, otorgando tiempo y espacio a la planeación de acciones, haciendo del lugar de trabajo un espacio agradable, limpio y ordenado, bajo el entendimiento de que la creación de contextos funcionales, posibilita un mejor aprovechamiento de los recursos y un mayor alcance (Aplicamos, por ejemplo, la estrategia 5 S’s). Aplicamos técnicas de control, seguimiento y evaluación de procesos. Insistimos en la claridad de los procedimientos, roles y funciones.

Obsérvese que para ejercer estas competencias se requiere fundamentalmente de: Evaluar el contexto (incluidos los vínculos presentes y potenciales con las personas), refinar nuestra capacidad para tomar decisiones, planear de manera estratégica y ejecutar lo planeado. El nivel de competencias de Riesgo y Consolidación, tiene que ver con dar saltos cuantitativos y cualitativos, con acciones de apalancamiento, avance estratégico y logro, todo lo cual implicará una juiciosa valoración del entorno, una medida de riesgo y flexibilidad.

Se comprende entonces por qué para nosotros, la secuencia lógica en el recorrido por los diferentes niveles de competencias inició en el aspecto emocional, progresó hacia el relacional, luego a la adaptabilidad y disposición, para llegar a este punto. Tomar la decisión de crecer implica habernos ejercitado en superar el miedo, no quedarnos estancados en cómo nos sentimos respecto de los eventos que el entorno nos entrega, incomodarnos voluntariamente y, trabajar con y para los demás.

Establecer un plan estratégico de vida no es un asunto meramente personal, gran parte del tiempo de nuestro día lo dedicamos al trabajo, razón de peso para pensar que nuestro proyecto de vida personal puede establecer una “alianza estratégica” con el proyecto organizacional. Las organizaciones son las plataformas desde las cuales realizamos nuestra vocación, nuestra misión. Si no existe esta estrecha relación entre los dos proyectos, es muy probable que nos encontremos desmotivados, sintiendo que nuestra labor no contribuye con el avance de nuestros objetivos y sueños más preciados.

Evaluar el grado de encuentro o desencuentro existente entre el proyecto de vida personal y el de la empresa, es un excelente ejercicio para reconocer qué estamos haciendo en el presente por nosotros mismos y tomar decisiones. Sentirnos a gusto con lo que hacemos, sabernos importantes y aportantes, colaborar cada día con un objetivo mayor, retador, alimenta el espíritu, enriquece.

Finalmente, el sentido de trabajar, de vivir, es el servicio. Progresar equivale a prestar un mejor servicio, más ajustado, más preciso, pertinente. En algunos casos implica alcanzar a una mayor población, expandir el radio de acción. La satisfacción que se alcanza cuando logramos dar todo el conocimiento y experiencia que hemos acumulado, cuando mejoramos la vida de las personas, cuando le dejamos algo útil y significativo a las generaciones presentes y futuras, es lo que en últimas nos hará sentir plenos y realizados.

Pero el viaje no termina aquí. Falta el último nivel de competencias del Modelo de Trascendencia Laboral MTL. ¿Qué puede ser más complejo y desafiante que lo que hemos aprendido hasta hoy? ¡Atentos a nuestra próxima entrega!


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