¿Somos unos duros en Competencias Blandas? Parte 6 de 6: Proyecto
Por: HDGROUP
Creado en: 2016-03-31 15:51:17 UTC
Resumen

Generar un impacto que afecte positivamente a los demás, crea valor para nuestra propia existencia. El entorno laboral es una de las mayores oportunidades para evaluar la coherencia de nuestro proyecto de vida y crear la posibilidad de brindarnos en contextos cada vez más amplios.


Experimentamos la cotidianidad de acuerdo a nuestras creencias. Si para nosotros trabajar es la manera de conseguir sustento para cubrir las necesidades básicas, entonces, eso es en lo que se convierte nuestra vida laboral: una carrera absurda donde gastamos lo que ganamos(o más de lo que ganamos) y apenas sobrevivimos. Como escribió John Dos Passos: “Trabajamos para comer para obtener la fuerza para trabajar para comer para obtener la fuerza para trabajar para comer para obtener la fuerza para trabajar para comer para obtener la fuerza para trabajar”.

Si nuestra creencia es que el trabajo es el método para obtener las cosas que queremos, el criterio de satisfacción será tener más y más cosas, o tener más cosas que los demás. Si creemos que el trabajo es para obtener poder, no tendremos descanso hasta estar seguros de habernos declarado las personas más poderosas dentro de determinado contexto, y tarde o temprano terminaremos pensando que “el fin justifica los medios”, lo que nos da vía libre para pasar por encima de personas y principios.

Si creemos que la finalidad del trabajo es el placer o la diversión, el tiempo nos hará comprender que esos conceptos son relativos y que no hay factores externos a nosotros que puedan brindarnos felicidad, pues toda experiencia tiene un final y lo que en un momento parece extraordinario, al siguiente se torna poco estimulante. Algunas personas descubren antes que otras, que la felicidad no es obtener, sino dar. Más allá de ser individuos con necesidades por satisfacer, somos seres con una inmensa capacidad de brindarnos.

¿Cuál será entonces el objetivo de trabajar? ¿Incrementar nuestra calidad de vida? ¿La de los demás? ¿La de todos? Y… ¿Qué es calidad de vida para alguien que vive en Nueva Zelanda y para alguien que vive en Bolivia? ¿Por qué hacerse estas preguntas?

Porque cuestionarnos por el sentido de lo que hacemos y construirlo día a día es trascender. Reconocer que no trabajamos solamente buscando el beneficio propio, sino que nuestras acciones son la manifestación de un deseo de servir mejor, facilitar el progreso de las personas, ampliar sus perspectivas y su acceso a bienes tangibles e intangibles, dejar huella, construir un legado.

Ejercemos las competencias de Proyecto cuando ampliamos nuestra perspectiva al superar los límites impuestos por las necesidades y los afanes individuales, y construimos un proyecto con sentido, de acuerdo al cual revisamos nuestras acciones en el campo laboral. Este nivel de competencias está relacionado con la evaluación y seguimiento de la coherencia en el proyecto existencial y organizacional. Idealmente, la labor que desarrollamos a diario, debería ser la realización de lo que hemos establecido como nuestro propósito de vida. El grado de disfrute que logramos sentir con nuestro trabajo, tiene todo que ver con dicha coherencia.

Una vez establecido el propósito, creamos el plan, el proyecto, la estrategia para llevarlo a cabo, sin embargo, esto solo es el inicio. La capacidad de trascender requiere de la supervisión constante del plan y de las formas para convertirlo en una realidad, de tener la visión para darle una dirección acertada, de la flexibilidad suficiente para cambiar de curso cuando sea necesario y evidentemente, de permanecer comprometidos con nuestras causas y con las de los equipos que lideramos y de los que hacemos parte. Trascender incluye también, reconocer en qué momento renunciar y crear una alternativa.

Agrupamos las siguientes habilidades halladas en la literatura sobre competencias blandas, bajo lo que el Modelo de Trascendencia Laboral MTL comprende como Nivel de Competencias de Proyecto:

  • Confianza en nosotros mismos: Creemos en nuestra capacidad para abordar y ejecutar las acciones requeridas por las metas que nos proponemos. Reconocemos nuestro potencial de realización y comprendemos que la vocación es el perfil específico que nos permite contribuir al progreso de todos, trabajando de manera interdependiente con los demás.

  • Mentalidad de crecimiento y proyección: Acogemos y comprendemos todas las situaciones -especialmente las difíciles- como oportunidades para aprender, crecer y transformarnos. Enfocamos la atención en nuestra propia transformación, en lugar de pretender cambiar a otros o de asignar culpas.

  • Compromiso: Tenemos la capacidad de alinear nuestros intereses y comportamientos con las prioridades y objetivos de la organización en la que trabajamos o que lideramos. Persistimos para lograr la sostenibilidad de nuestros propios proyectos e ideas. Cumplimos las promesas.

  • Ética – Integridad: Actuamos éticamente en el trabajo, no engañamos, no ocultamos información relevante, respetamos la confidencialidad de la información personal y de la organización y no la utilizamos en beneficio propio, actuamos en consonancia con lo que se considera correcto e importante. Comunicamos nuestras intenciones, ideas y sentimientos de manera abierta y directa; estamos dispuestos a actuar honestamente incluso en situaciones difíciles, siendo conscientes de las consecuencias.

  • Resiliencia: Somos capaces de recuperamos de crisis, enfermedades, fracasos, rupturas, rechazos, abusos, pérdidas y de todo aquello que en determinado momento mine nuestro ánimo, cuerpo, interacciones personales o economía. Tenemos la capacidad de reconocer las oportunidades y aprendizajes que nos traen dichas experiencias y aprovecharlas para transformarnos. Continuamos nuestro camino haciendo los ajustes pertinentes, gracias a que mantenemos claro nuestro propósito.

  • Mentoring/coaching: Somos capaces de guiar constructivamente a otros con nuestra experiencia y conocimientos para estimular su desarrollo personal y de carrera.

  • Análisis crítico: Para realizar una adecuada toma de decisiones, hacemos una valoración ajustada del logro y el resultado, entendiendo el primero como la revisión del proceso y el segundo como el indicador neto.

  • Pensamiento estratégico: Tenemos la capacidad de observar de manera panorámica (visión 360 grados) las situaciones a resolver, teniendo en cuenta la información histórica y la proyección a futuro para generar acciones en el presente. Sabemos generar respuestas tácticas en el ahora, sustentadas en la claridad del plan estratégico.

Vistas estas habilidades, hagamos un breve recuento por el recorrido que hemos hecho a través de los cinco niveles de competencias: Aprendemos a hacer un reconocimiento y manejo adecuado de las emociones (Competencias Dinopáticas), comprendemos y enriquecemos las posibilidades de los vínculos con las personas (Competencias de Status Situacional), somos capaces de hacer ajustes y ser flexibles ante circunstancias cambiantes (Competencias de Adaptabilidad y Disposición), asumimos riesgos y proyectamos nuestro crecimiento (Competencias de Riesgo y Consolidación) y por último, evaluamos el plan estratégico para realizar nuestro propósito de vida: trascender (Competencias de Proyecto).

Como se puede observar, la agrupación de competencias obedece a niveles de complejidad. Las competencias de proyecto se ubican en el último nivel debido a que demandan una valoración permanente (al punto de convertirse en un hábito), de la coherencia interna del proyecto de vida y su articulación con la cotidianidad laboral. De cierta manera, se trata de la práctica de “vivir lo que creemos”, en lugar de la que habitualmente tenemos, en donde terminamos "creyendo lo que vivimos”.

Valorar la calidad de nuestro propio desempeño sólo es posible si poseemos una medida o criterio interno de comparación y, si hacemos una lectura adecuada del contexto donde el proyecto se hace vida. El hábito de evaluarnos involucra la comprensión de la relación interdependiente entre planear, ejecutar y monitorear algo que nace en lo abstracto, pero que se pone a prueba en la realidad práctica, en nuestro día a día laboral; algo que nace en el anhelo de realización individual, pero cuya búsqueda es la de beneficiar a los demás, ahora y en el futuro.

Hecho todo el recorrido, bien vale la pena hacer la revisión del grado de desarrollo de nuestras competencias blandas en los cinco niveles y determinar nuestras oportunidades de entrenamiento-desarrollo y las de nuestro equipo de trabajo. El alcance de su utilidad sobrepasa la esfera de lo laboral, pero es innegable que apalanca nuestro progreso en las organizaciones.

Ahora, ¿en manos de quién está la decisión de crecer y servir mejor? En las nuestras.

Si quieres obtener información acerca del nivel de competencias que tienes más desarrollado actualmente, te invitamos a resolver nuestro test en línea “Su perfil MTL”, en el siguiente enlace: http://www.hd-group.co/home/index#game_box

*HDGROUP es una empresa dedicada al entrenamiento de las competencias blandas, desde la perspectiva del desarrollo humano y la transformación de la cultura. Trabajamos con la claridad de que las empresas requieren ver resultados, producir y ser rentables. Nuestras intervenciones balancean esta necesidad con la de tener impacto en el bienestar de los colaboradores reconociendo su vocación, su emocionalidad, sus vínculos, su proyecto de vida, la manera en que construyen significados y enriquecen la cotidianidad con el particular aporte de cada uno. Comprendiendo desde la experiencia la construcción de habilidades en los colaboradores, creó el Modelo de Trascendencia Laboral MTL, una estructura conceptual que permite observar y crear las prácticas que favorecen su desarrollo y estimular la búsqueda de mayores retos.


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