¿Somos unos duros en Competencias Blandas? Parte 3 de 6: Status situacional
Por: HDGROUP
Creado en: 2016-02-19 17:46:56 UTC
Resumen

La productividad, el nivel de desempeño, el estado de ánimo cotidiano, la identidad y cultura de una organización, su misión y visión, se sostienen en la calidad de los vínculos que se construyen entre los colaboradores, de ahí la importancia de desarrollar las competencias blandas relacionadas con el Status Situacional.


Las relaciones que se establecen entre las personas que integran una organización (p.e. jefe-colaborador, líder-equipo, directivos-administrativos, administrativos-operativos, relaciones entre pares, etc.), pueden exhibir toda clase de matices: desde aquellas donde se logra establecer un acuerdo que favorece altamente el crecimiento mutuo y la productividad, hasta las que evidencian abuso de poder.

Comentábamos en el artículo anterior, la importancia de las emociones y cómo la clave para su manejo está en la calidad de los vínculos que construyamos. Es a través de las relaciones que llegamos a sentirnos de una determinada manera: reconocidos, apreciados, valorados, ignorados, rechazados, presionados… por lo tanto, el camino de la transformación, involucra el logro de acuerdos y la realización de acciones entre los integrantes de la relación.

En nuestro Modelo de Trascendencia Laboral – MTL, reunimos las habilidades de relacionamiento bajo el nivel de competencias denominado Status Situacional. La razón de llamarlo así, parte del reconocimiento del movimiento constante del foco (aquello que se considera importante), la atención (la manera en que dirigimos la conciencia hacia el foco) y la tensión (el impacto emocional-relacional) que se manifiestan en toda interacción humana. La dinámica del status se puede asimilar a la de un balancín: los roles asumidos por cada actor de la relación, juegan de manera complementaria, por ejemplo, dominante-subordinado, ostentoso-humilde, seductor-seducido. Cuando uno de ellos “sube”, es decir, cuenta con el foco y la atención, el otro “baja”, creando la posibilidad de la escucha, de la recepción o de la resistencia y la oposición. La respuesta generada tiene el potencial de mover el balancín en la dirección contraria, o de intensificar la carga existente.

Manejar las competencias del nivel de Status situacional involucra aprender a ser conscientes del lugar donde se encuentran el foco, la atención y la tensión, y realizar transformaciones orientadas hacia la construcción de situaciones tipo gana-gana para los integrantes de la relación.

La revisión de la literatura existente sobre competencias blandas, nos permitió agrupar bajo nuestro concepto de Status situacional, las siguientes habilidades:

  • Comunicación asertiva: Escuchamos activamente y somos capaces de articular ideas verbalmente y por escrito para todo tipo de público o interlocutor, de tal manera que logramos conseguir nuestros objetivos. La manera en que nos comunicamos, es clara a la vez que cuida al otro.
  • Empatía: Somos capaces de reconocer y experimentar como propias, las emociones que observamos en los demás. A partir de dicho reconocimiento, generamos diálogos y construimos vínculos porque comprendemos las acciones, decisiones y perspectivas de los demás.
  • Relacionamiento interpersonal: Somos hábiles identificando y potenciando los aspectos comunes que ayudan a crear vínculos, sentido de pertenencia y confianza entre las personas. Al mismo tiempo, en cuanto a los aspectos de diversidad, sabemos respetarlos, acogerlos y disfrutarlos, en lugar de considerarlos una amenaza.
  • Presentación de nuestras ideas y trabajo: Presentamos los resultados de nuestro trabajo y nuestras ideas formalmente y con eficacia, cautivando la atención de la gente y motivándola a actuar de acuerdo con lo que buscamos.
  • Autopromoción: Sabemos cómo promover activa y sutilmente nuestras habilidades y resultados de trabajo, construyendo una sólida reputación y buenas relaciones con las personas que toman decisiones en nuestra organización y red. Sabemos que el trabajo duro por sí solo, no garantiza el éxito.
  • Venta: Somos capaces de vender ideas, acciones, decisiones, productos o servicios, ganando seguidores y simpatizantes.
  • Relacionamiento con superiores: Manejamos proactivamente la relación con nuestro jefe, conocemos sus expectativas acerca de nuestro trabajo y su percepción de nuestro desempeño.
  • Influencia/persuasión: Somos capaces de influenciar en las perspectivas y toma de decisión de otras personas, logrando que estas piensen incluso, que las ideas partieron de ellos.
  • Perceptividad: Prestamos atención y comprendemos las señales tácitas y los matices subyacentes existentes en la forma de actuar y comunicarse de las personas. Somos hábiles interpretando las intenciones de los demás.
  • Orientación al cliente: Comprendemos que todas las personas y organizaciones que interactúan con nosotros, son clientes o potenciales clientes, ya sea de los servicios y productos de la empresa donde trabajamos, o de las ideas que deseamos vender. En consecuencia, estamos atentos a sus necesidades y prestamos el mejor servicio posible, buscando exceder sus expectativas.

Como se puede observar, en las relaciones se juega la posibilidad del logro conjunto de objetivos, del enriquecimiento mutuo, de la transformación del entorno, por lo tanto, de la experiencia de bienestar y calidad de vida en el trabajo. Y hablando de transformación, queremos puntualizar en lo siguiente: Nuestro Modelo de Trascendencia Laboral – MTL, maneja el concepto de “Relaciones Asertivas y Productivas”, el cual enriquece la noción de asertividad, al orientar los objetivos de la claridad y el cuidado mutuo, al servicio de la productividad, esto es, ir más allá de comunicar amablemente y con precisión, para enfocar el intercambio de información y la realización de acciones conjuntas hacia la generación de resultados y el cumplimiento de los objetivos organizacionales.

Ser conscientes de las dinámicas de status en las relaciones, se convierte en una de las herramientas más poderosas para el desarrollo de la carrera profesional. Saber leer los textos y subtextos de las relaciones, nos proporciona información para adoptar los comportamientos más adecuados, de acuerdo a las personas y circunstancias. Cuando nos referimos a un sentido de “adecuación”, estamos resaltando el hecho de desarrollar la pertinencia, de afinar el know-how de las interacciones para llevarlas al mejor nivel posible, aquel donde se abre una puerta de confiabilidad y crecimiento para todos los involucrados.

Las relaciones son como organismos vivos, en movimiento, en constante intercambio. El balancín del status cambia de un momento a otro, “equilibrar” las cargas significaría llegar a un punto estático. Relacionarse involucra experimentar esas ocasiones en las que ganamos o cedemos terreno, en las que vendemos ideas o las compramos, y descubrir que el objetivo es trascender el ámbito de la posesión, del dominio, del ejercicio egoísta del poder defendiendo lo “mío” o “mis razones”, para alcanzar en cambio, metas que beneficien a grupos humanos cada vez más grandes.

En la próxima entrega, hablaremos sobre nuestro siguiente nivel de competencias, el cual agrupará habilidades tan disímiles entre sí y tan necesarias en el mundo laboral actual, como la creatividad, la innovación, el networking o el dominio de idiomas extranjeros. Porque ser conscientes de las emociones, y de cómo se mueve el balancín del status en las interacciones, no agota en absoluto el panorama de los retos que plantea el ámbito laboral; conocerlos, puede hacer la diferencia entre estar o no en la jugada.


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